Fontcuberta tiende trampas para despojar de
convicción a la imagen

El
propósito inicial de la fotografía, fue el de servir como memoria y mostrar la
realidad tal y como era, ya fuera “bonita” o cruda. Con el paso del tiempo este
fin se ha ido distorsionando, y digo esto, porque a pesar de los diversos
programas que existen para “adornar la realidad” aun se continúan exponiendo
fotos documentales; fotos que son del todo censuras ya que muestran la realidad
al desnudo, lo que para la gente de arriba se convierte en una verdad
inaceptable.
Los
medios de comunicación tenemos la responsabilidad de gestionar la información
para que la audiencia tenga un criterio propio ya sea falso y verdadero sobre
los hechos. Sin embargo con las imágenes, pasa algo muy diferente, ya que se
tiene la idea de que la verdad solo se prueba con los hechos y que mejor prueba que
una fotografía. Sin embargo, existen imágenes que son bien pensadas para
tomarse como metáfora, y es en este punto donde, el espectador se lo toma de
manera muy literal.
Ahora
bien, la mayoría de las empresas y medios de información, están consientes de
esto, y es por ello, que pueden manipular a la audiencia. Ya que la mayoría de
ésta no cuenta con información para poder ver el trasfondo de esto.
Por
ello, en este artículo se propone ser más críticos a la hora de juzgar las
imágenes, donde no por el simple hecho de ser “lo popular” o lo oficial, quiere
decir que son la verdad.
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