viernes, 6 de abril de 2012


James Cameron llega al fondo de la fosa de las Marianas 

James cameron thumbs up

La inmersión, la misión y la promesa de muchas otras más por venir deberían darles a todos los aventureros un motivo para celebrar el día del pasado lunes, 26 de marzo de 2012. El cineasta e investigador del océano, James Cameron, se aventuró en la Challenger Deep en la Fosa de las Marianas, el sitio más profundo de la Tierra, a 10,89 kilómetros (35.756 pies). Y regresó, o mejor dicho, fue impulsado hacia la superficie por un sumergible individual hecho a medida especialmente para esta tarea: el Deepsea Challenger.
A las cinco y cuarto de la mañana del pasado lunes, descalzo y resguardado en el interior de un sumergible que parecía un pez atorado en una línea de pesca, muy cerca de la embarcación nodriza Mermaid Sapphire, Cameron repitió las palabras: "Libérenme, libérenme, libérenme” a los miembros de la tripulación de lanzamiento, quienes quitaron los soportes de contención y liberaron el sumergible. Cameron tomó el control del Deepsea Challenger y comenzó a pilotear el dispositivo vertical a lo largo de su veloz descenso de aproximadamente tres nudos.
A medida que descendía comunicaba sus lecturas de profundidad a la tripulación que se encontraba en la superficie, utilizando un sistema de comunicación submarino. Los números subían cada vez más mientras él descendía hacia las profundidades.
Su amigo y co-fundador de Microsoft, Paul Allen, escribía tweets a medida que recibía las mediciones en su barco, el Octopus.
Dos horas y 36 minutos después, Cameron se encontraba solo en un lugar que había sido visto anteriormente por los ojos de un hombre el 23 de enero de 1960, cuando el capitán de la Marina de los Estados Unidos, Don Walsh (en ese momento teniente), y el fallecido oceanógrafo suizo Jacques Piccard, visitaron el abismo con el batiscafo Trieste. Desde entonces, hemos ido y vuelto a la Luna. Cameron escribió en Twitter:
@JimCameron
Acabo de llegar al punto más profundo del océano. Tocar fondo nunca fue tan maravilloso. Estoy ansioso por compartir con ustedes lo que estoy viendo.
El plan de Cameron consistía en permanecer en el fondo durante seis horas para explorar el lecho marino cubierto de sedimentos en busca de señales de vida. Pero acortó el viaje después de tan sólo tres horas, cuando el brazo hidráulico de maniobra empezó a gotear líquidos sobre su panel de visión, según informó National Geographic, co-patrocinador junto con la firma Rolex de la expedición Deepsea Challenge.
Walsh y Piccard tan sólo pasaron 20 minutos en el fondo durante su inmersión, debido a que se produjo una grieta en la ventana plástica de la escotilla, que conectaba el lugar en donde se encontraban sentados en el interior de la esfera de observación con la cámara de salida. La cámara de salida había sido inundada intencionalmente para disminuir la flotabilidad durante el descenso y era necesario vaciarla con aire proveniente de la superficie. La ventana resistió pero el Trieste nunca regresó a las profundidades. Y tampoco lo hizo ninguna otra nave hasta el pasado lunes.
Para regresar a la superficie, Cameron se desprendió de más de 450 kilos de contrapeso de metal, una maniobra que el sumergible norteamericano Alvin también utiliza para controlar su flotabilidad, aunque es un método reservado sólo para emergencias en los sumergibles rusos MIR. El Deepsea Challenger de Cameron emergió hacia la superficie como un cohete desde el fondo del mar, apuntando directamente hacia arriba en un ascenso que se demoró alrededor de 70 minutos. Según Cameron, fue: “Un viaje impresionante”.

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